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martes, 18 de septiembre de 2012

Hyla molleri (Otro pequeño visitante en el Orquideario)

La ranita de San Antón, también conocida popularmente como ranita arborícola (Hyla molleri) es una pequeña joya de color verde vivo, muy parecida a Hyla arborea, aunque esta última tiene una mayor zona de distribución y comparte con ella su costumbre de trepar a la vegetación que rodea charcas, ríos y pequeños estanques de los jardines, en lugares que garanticen siempre su necesidad de humedad.
Apenas mide entre 2 y 4 cms. y la longitud de la franja oscura que parte desde casi la boca, cruzando los ojos, hasta los costados es lo que la diferencia de otro pariente muy parecido Hyla meridionalis, aunque las discusiones sobre la diferencia real entre algunas de las especies citadas aún siguen entre los biólogos.
Es más probable que las veas al atardecer, aunque en días húmedos también es posible observarlas paseando por la hierba o subidas a los juncos u otras plantas de ribera. La mayoría de los anfibios más comunes (ranas, sapos, salamandras o tritones) corren serio peligro de conservación por la destrucción de sus hábitats, la desaparición de humedales, algunas epidemias fúngicas que acaban con poblaciones enteras y la contaminación de las aguas por lo que, si tenemos la suerte de que alguna elija nuestro jardín o se pasée por el orquideario, debemos facilitar su estancia y tener mucho cuidado de no utilizar agentes químicos que puedan contaminar su entorno. Así podremos disfrutar de su belleza y de su croar nocturno.

Salamanquesa común (Un visitante en el orquideario)

Con frecuencia aparecen por el orquideario alguno de estos pequeños y simpáticos reptiles (Tarentola mauritanica). Sus dedos están adaptados para poder trepar por cualquier superficie lisa y son comunes en las zonas nocturnas iluminadas donde cazan insectos que es su comida habitual. Su color varía desde los tonos verde y marrón claro hasta casi negro en ocasiones. Miden unos 15 cms. y su aspecto aplastado, con numerosos bultitos le dan un cierto aire a un pequeño dragón y le hacen inconfundible. Como otros reptiles tienen la capacidad de regenerar la cola si la pierden huyendo de algún depredador como los gatos domésticos por ejemplo. Ponen dos huevos un par de veces al año y cuando se asientan en una casa, jardín o cobertizo, pronto podrás verlas corriendo por las paredes o entre las macetas tomando el sol. Es una alegría verlas y siempre son bienvenidas.
 

 
Si las coges (a los niños les encantará verla de cerca) manéjala con precaución y no la sujetes nunca por la cola, para que no la pierda, que es su forma habitual de huir cuando se siente en peligro y luego devuélvela al lugar donde estaba para que siga con su beneficiosa labor de comer insectos.

 
Son animalitos curiosos y con frecuencia entran en casa , como la cría (una auténtica miniatura) de la foto de abajo entre los marcos con las fotos de las flores.
 


 
o se pasean por los muros del jardín, como en la foto sobre estas líneas, ésta de un tono mucho más oscuro.