Los trasplantes de las orquídeas se realizan básicamente por dos razones: porque la planta ha ido creciendo y ya desborda ampliamente el soporte o porque si no se hace, los sustratos se van degradando, se compactan e impiden un buen drenaje y el exceso de humedad acaba axfisiando y pudriendo las raíces. Las Phalaenopsis son un buen ejemplo de esto, ya que la única forma de acabar con ellas es ahogándolas literalmente, si no, malvivirá y no florecerá, pero seguirá aguantando. En las fotografías de abajo a la izquierda, se ve el estado de dos plantas abandonadas a su suerte varios años con las raíces totalmente estropeadas y a la derecha, el proceso de saneamiento. No tengas miedo, corta todas la raíces estropeadas y deja sólo las que al tacto estén duras, es preferible que se quede con un par de ellas sanas a mantener raíces estropeadas que sólo son una fuente de enfermedades.
Utiliza herramientas limpias y bien afiladas, sin hacer desgarros y aplica un fungicida en los cortes. Luego ponla en un sustrato nuevo sin regarla durante varios días. Asombrosamente, en muchos casos las plantas acaban recuperándose e incluso vuelven a florecer.
En las fotos inferiores se ve la longitud sorprendente que acaban tomando las raíces, enrollándose en torno a la maceta. (izquierda Phalaenopsis y a la derecha Dendroblum). Al trasplantarlas hay que quitar todo el sustrato viejo y desenrrollar las raíces. En algunos casos, pueden recortarse los extremos (por ejemplo en los Cymbidium híbridos que se hacen verdaderos arbustos) para facilitar el trasplante, a ser posible siempre en la misma maceta o una nueva de igual tamaño, pues la mayoría se sienten a gusto con las raíces apretadas. Una vez colocada una capa de drenaje en el fondo (arlita, foam, gravilla, etc.) echa un poco de sustrato y acomoda las raíces girando la planta en el proceso como si apretásemos un tornillo y echando sustrato poco a poco, dando ligeros golpecitos con la maceta sobre la mesa para que se acomode y rellene los huecos entre las raíces. Si son plantas altas sitúa algún tutor de apoyo y fija las plantas suavemente con alambre plastificado o anillas de plástico.
Si las plantas son muy grandes con numerosos pseudobulbos puedes optar por mantenerla formando un bonito espécimen o bien aprovechar para dividirla en grupos de al menos 3 ó 4 pseudobulbos y plantarlas por separado.